“Grand tour”

**Reseña de "Gran Tour" (2024)**
*Gran Tour*, dirigida por Miguel Gomes, es una obra que se adentra en un viaje cinematográfico en el tiempo más que en la geografía, al estilo de un *road movie* donde el recorrido no busca una ruta concreta, sino que explora un siglo de historia del cine con un enfoque lúdico y despreocupado. La película, que se desarrolla en 1918, sigue a Edward (Gonçalo Waddington), un funcionario británico en Burma que, a punto de casarse con Molly (Crista Alfaiate), repentinamente decide escapar, marcando el inicio de una intensa persecución a través de varios países asiáticos.
Gomes, con habilidad, mezcla elementos de nostalgia y magia propios de la narrativa del Imperio británico, inspirado en un relato de Somerset Maugham. Su estilo rememora la estructura de las *Las mil y una noches*, sirviendo a la vez como homenaje y crítica a la historia de su país y su medio cinematográfico. La película se destaca no solo por su anacronismo –presentando teléfonos móviles y motocicletas en el contexto de su trama histórica–, sino también por su transición entre el blanco y negro y el color, que nunca busca ser formal, sino que fluye de acuerdo al ingenio del director.
Gomes, en lugar de adherirse a la verosimilitud, juega con las reglas del cine y se permite romper la lógica temporal, creando una experiencia que trasciende la mera imagen visual para tocar aspectos más filosóficos de lo que significa contar historias. Su capacidad para capturar la esencia de los momentos, mezclando realidad y ficción, hace que la película se sienta tanto monumental como íntima.
Así, *Gran Tour* emerge no solo como un homenaje al cine, sino como un retrato del potencial narrativo de este medio, enfatizando que, a medida que la tecnología avanza, la esencia de contar historias persiste, independientemente de la forma que tome. En conjunto, es una obra que, aunque anclada en la nostalgia, proyecta una visión atrevida y contemporánea del arte cinematográfico.

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